Como ya sabrás, los países nórdicos se encuentran a la cabeza no sólo de Europa sino de todo el mundo en cuanto a desarrollo. Poseen las tasas más altas de éxito escolar, son muy ricos, tienen los mejores servicios públicos y las mayores expectativas de vida; aunque eso haga que tengan que pagar altas tasas impositivas o tengan un índice de suicidios que asuste.

Pues a todas estas ¿ventajas? hay que añadir una más. Dinamarca espera poder eliminar el dinero físico de sus carteras: en 2016 dejarán de acuñar la corona danesa, tanto monedas cómo billetes y, además, en las tiendas y gasolineras no estarán obligados a recibir pagos con dinero contante y sonante, esto se debe a que el Nationalbanken de Dinamarca afirma que la gente prefiere realizar intercambios de dinero de forma electrónica y no de la forma tradicional.

Esto aunque parezca extraño no lo es, muchos países de la unión europea como Irlanda, Austria o Bélgica están barajando la idea de eliminar el dinero físico desde hace algunos años. Muchos economistas ven beneficios en ello, uno de los más importantes sería el aumento de la trazabilidad del dinero, es decir, ya no habrán billetes de 500 euros que puedan ser utilizados para el pago de comisiones ilegales, el blanqueo de capitales, o la evasión fiscal. Otros países están potenciando este tipo de políticas económicas de forma indirecta como, por ejemplo, aumentar los impuestos a las transacciones no electrónicas. El ejemplo más importante de este último punto lo podemos encontrar en nuestro propio país donde los pagos con dinero físico por encima de 2.500 euros están prohibidos desde noviembre de 2012.

Otro de los argumentos a favor de estas nuevas políticas monetarias es que las transacciones de dinero físico son mucho más caras que las transacciones electrónicas ya que requieren de intermediarios que lo cuenten, lo contabilicen y lo transporte hacia su destino. Incluso fabricar el diner es caro, producir algunas monedas cuesta mucho más del valor de la propia moneda, es decir, en los EEUU fabricar un centavo de dólar cuesta 2,4 centavos debido al valor de los metales y el coste de acuñamiento.

En resumen, dejar de fabricar dinero ahorra costes a todos, tanto económicos como de tiempo, y será mucho más fácil localizar el dinero y controlarlo. ¿Que puede salir mal? Recemos para que los ordenadores de los bancos sean muy, pero que muy seguros…

Fuente: RT

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