Después de pasar algunos años a la sombra de la alegalidad el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha elaborado y publicado una serie de directrices políticas sobre el uso de vehículos aéreos no tripulados (UAV) por parte de los servicios de seguridad, en especial el FBI que hasta ahora es el único que los está utilizando.

En un documento de cinco páginas, el Departamento de Justicia indica que los drones no pueden ser utilizados para monitorizar las actividades protegidas por la primera enmienda de la constitución norteamericana, esto es, que no se pueden vigilar protestas y manifestaciones pacíficas. Además, indica que la policía debe “obtener una orden judicial en circunstancias en las que una persona tiene una expectativa razonable de privacidad” para así garantizar sus derechos constitucionales.

Aún así, y dando si cabe más garantías constitucionales, en las circunstancias en las que está permitido el uso de vehículos aéreos no tripulados el Departamento de Justicia mantendrá una estrecha vigilancia sobre el uso de estos dispositivos. La directriz publicada explica que los dispositivos “sólo podrán ser utilizado en relación con las investigaciones y las actividades debidamente autorizadas”, añadiendo que “cada agencia será responsable de mantener un registro detallado de todas las misiones realizadas”.

Las directrices obligan a la policía a enviar resúmenes anuales que deben presentarse al Fiscal General para su revisión también solicita que “se realicen las misiones con los medios menos intrusivos para lograr los objetivos operacionales”, lo que sugiere que los dones no son el medio más adecuado para todas las misiones.

El Departamento de Justicia ha publicado estas directrices sólo meses después de que la FAA (Federal Aviation Administration -Administración Federal para la Aviación-) publicara sus propias normas para el uso de drones comerciales. El Departamento de Justicia indica que sus normas se alinean perfectamente con las reglas de la FAA y solicitan entre otras cosas la certificación de los operadores de los drones.

Fuente: The Verge.

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