El escándalo destapado en Volkswagen esta última semana ha sido todo un descubrimiento en cuanto a las presiones a las que están sometidas las empresas automovilísticas sobre la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Entre otras lindezas que se han dicho de la compañía alemana, ya hay gobiernos como el español que están solicitando multas multimillonarias y también la devolución de los impuestos no pagados al engañar sobre la fabricación de vehículos poco contaminantes.

Y como todo el mundo hace leña del árbol caído, nuestro supervillano favorito Elon Musk, ha venido a dar la puntilla y a arrimar el ascua a su sardina, es decir, se ha puesto a pontificar las excelencias de los coches eléctricos que, por otra parte, es la gran aspiración de las empresas automovilísticas en esta década. El señor Musk ha dicho entre otras cosas que el escándalo de Volkswagen es la confirmación definitiva de que los motores diesel y gasolina han llegado al extremo del rendimiento, que ya no dan más de si, y que es el momento de los motores eléctricos.

Es verdad que los vehículos impulsados con motores eléctricos poco a poco se están haciendo un hueco en el mercado. También es verdad que el rendimiento de este tipo de vehículos, en cuanto a batería se refiere, deja mucho que desear. Llevamos oyendo mucho tiempo noticias sobre un aumento espectacular en la vida de las baterías (por ende en la autonomía de los vehículos), cantos de sirena que parece que no van a llegar nunca a hacerse realidad, pero si las tecnologías logran madurar, se habrá vencido la mayor de las reticencias del público y los coches impulsados por electricidad serán una realidad para la inmensa mayoría de la población.

Otro aspecto que me ha parecido interesante de este escándalo automovilístico es que da la impresión de que la sociedad llegado un punto en el que no se admite que una empresa mienta sobre las emisiones de sus vehículos. Ya no se tolera que se juegue con estos problemas que nos afectan a todos, parece que existe una concienciación a cerca de la importante tarea que es abandonar los combustibles fósiles y que el mercado automovilístico debe cambiar y ofrecer alternativas fiables.

Tenemos tecnologías que puede reemplazar los combustebles fósiles y solucionar muchos de los problemas medio ambientales que nos afectan, sólo debemos echar mano de ellas, porque están ahí: La capacidad de las placas solares no hecho más que crecer en la última década tanto en capacidad de generación de energía como en metros instalados. La energía eólica se está convirtiendo en un elemento cotidiano de nuestros paisajes, con una cantidad enorme de molinos que generan un porcentaje cada vez mayor de la energía que consumen nuestras ciudades. La energía nuclear, aunque no lo parezca, sigue siendo una de las energías principales a la hora de generar electricidad en nuestro país, y es un elemento de generación de energía limpia, con un problema de residuos que está en proceso de solucionarse a largo plazo.

Es posible, que un problema de corrupción como el que estamos viendo esta última semana sirva como detonante de un cambio en la mentalidad de la sociedad y de los consumidores, inclinando la balanza definitivamente hacia la opción de los vehículos eléctricos. Esperemos que así sea.

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