Encélado es uno de los satélites de Saturno. Descubierto en 1789 tiene una superficie caracterizada por los cráteres pero también con zona más lisas, lo que hace sospechar que ha estado activo, geologicamente hablando, no hace mucho. Dichos períodos de actividad duran alrededor de 10 millones de años y se producen entre cada 100 millones y 2000 millones de años. Ha sido objeto de estudio durante muchos años y parece que ahora se ha resuelto una de las dudas más importantes acerca de este satélite con nombre de la mitología griega.

encélado

Si no fuera global el océano, habría menos temblores.

Tanto la sonda Voyager como la Cassini han sido las encargadas de estudiar a Encélado durante más de 30 años. Uno de los mayores misterios era el interior del satélite. En marzo de 2006, imágenes de Cassini de alta resolución mostraban chorros helados y altas “plumas” eyectando grandes cantidades de partículas a alta velocidad, en el hemisferio sur de Encélado. Con estas pruebas se empezó a barajar la idea que el interior del satélite fuera líquido, formado por un océano subterráneo. Así mismo esa actividad hidrotermal podría indicar la presencia de vida en forma de microorganismos.

Encélado desde la Voyager
Superficie craterizada y lisa de Encélado

Sabiendo que el interior de Encélado es líquido, quedaba por saber la extensión de ese océano. Mediante el estudio detallado del satélite, gracias a las imágenes en alta resolución de la Sonda Cassini se sabe que la superficie es mayormente craterizada y que además la luna no es redonda con lo que la velocidad de Encélado varía durante la órbita. Pues gracias a la medición de este vaivén, se ha podido determinar la extensión de ese océano. “Si la superficie y el núcleo estuvieran conectados de forma rígida el núcleo aportaría un peso muerto que reduciría notablemente el temblor”, según manifiesta uno de los investigadores del Instituto SETI.

Lo que los investigadores aún no han podido definir es cómo ese océano de Encélado no está congelado, ya que el hielo fresco que cubre la superficie hace que tenga el porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre la misma, más alto del Sistema Solar, lo que redunda en una baja temperatura promedio de −193 °C. Una de las hipótesis que se baraja es que la gravedad de Saturno genera una fuerza  que calienta el agua, coincidiendo con la actividad hidrotermal descubierta en 2006.

Un hallazgo verdaderamente importante que convierte a Encélado en el ojo derecho de cualquier estudio sobre vida extraterrestre, ya que se dan las condiciones idóneas para su existencia: energía, nutrientes y agua líquida. Aunque se debe proceder con mucha cautela, porque aunque se den esas condiciones no se significa que exista vida.

FUENTE: El Confidencial

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