Últimamente la carrera espacial ha visto como los corredores se han ajustado las gafas, sacado punta a los lápices y comprado los últimos ordenadores para intentar ganar a los competidores en el desarrollo de la tecnología que los haga vencedores.

Esta nueva carrera por conquistar el espacio ha renacido de la mano de las empresas privadas como SpaceX, Virgin o incluso Google, cuando se hizo con el control Skybox, empresa de micro-satélites y posteriormente con Titan Aerospace. Facebook también quiere una porción de la tarta, pues tiene divisiones trabajando en el ”proyecto internet.org”.

Motor Raptor 1
SpaceX, perteneciente a Elon Musk (el famoso propietario de Tesla Motors y Paypal) parece que es la que va en cabeza. Ya ha realizado misiones espaciales para la NASA como el abastecimiento de la Estación Internacional. También tiene un proyecto a largo plazo con el que planea llevar a personas al planeta Marte. Y para conseguir esto está trabajando constantemente en nuevos proyectos que abaraten los viajes a través del espacio, como cohetes re-utilizables, los Falcon 9. Ahora ha encendido por primera vez su nuevo propulsor para cruzar el espacio, cuyas cifras están dejando asombrados al mundo.

Motor Raptor 2

El nuevo motor espacial Raptor que aún se encuentra en pruebas, tiene una capacidad de empuje de unos 3 millones de newtons de fuerza en las partes más altas de la atmósfera con el que será capaz de empujar un tonelaje cercano a las 300 toneladas por el espacio. Esto según las declaraciones del señor Musk, es tres veces más potente que el actual motor más potente de la compañía, el Merlin 1-D. Este nuevo motor usa como combustible metano líquido en vez de queroseno, que es lo que venían usando los propulsores del transbordador espacial. Según los planes de Elon Musk, el camino a seguir de los viajes espaciales es lograr en 2018 mandar una primera capsula no tripulada cruzando el espacio estelar para mandar posteriormente una primera misión tripulada en 2024.

Pero todo consiste en salir de nuestro planeta hacia planetas exóticos y vecinos, cruzar el espacio como en Star Wars o Star Trek. Y esto es en lo que se ha centrado el gigante asiático China. La República Popular de China ha encendido el mayor radiotelescopio del mundo con el que empieza a buscar señales de estrellas, galaxias y ¿por que no?, extraterrestres.

FAST que así se llama el proyecto chino, comenzó a construirse en 2001 y se ha terminado este año con unas cifras que dan vértigo. El proyecto en total ha costado unos 180 millones de dólares y una superficie de unos 500 metros cuadrados. Con esta bestia con el que mirar hacia el espacio el objetivo es conocer como funcionan algunos aspectos del universo como las estrellas o buscar ondas grabitacionales.

Radiotelescopio FAST

Que un gobierno gaste tanto no se nos debe hacer raro. La URSS y posteriormente Rusia y los Estados Unidos de América ya lo hicieron en los años 50s y los 60s gastando millones de dólares y rublos. Pero estos dos gigantes parece que se han relajado y a tomado el relevo en la carrera China, que se ha lanzado a la conquista del espacio con todos los recursos que tiene a su disposición.

Tocar la guitarra en el espacio es muy complicado, nos cuenta un astronauta

Esta macro infraestructura no ha estado exenta de polémica internacional, todo gran proyecto que no sea tuyo lo crea, (con esto no exculpo al gobierno chino), puesto que ha supuesto desplazar fuera de sus casas a unas 2000 familias por las características del proyecto, que se han asentado en nuevas localizaciones.

Radiotelescopio FAST 2
Radiotelescopio FAST.

Pero es que China no deja de asombrar a las comunidades científicas de todo el mundo. Hace unos cuantos días admitía que su estación espacial Tiangong-1 caería en la tierra estrellándose en algún punto no calculado un día cualquiera del 2017, tienen la esperanza que se desintegrará al entrar en órbita.. Pero para no perder el rebufo de sus competidores en la carrera por la conquista del espacio ya ha puesto en órbita su segunda estación espacial, Tiangong-2. Esta nueva estación dará un soporte vital para una multitud de experimentos como la investigación sobre la resistencia del cuerpo en el espacio o la comunicación cuántica con la reciente puesta en órbita del satélite QSS (Quantum Science Satellite).

Lo que está claro es que la raza humana vuelve a mirar a las estrellas y sueña con poder visitar los países que ellas contienen, y con el avance de la tecnología parece que ese sueño está un paso más cerca.

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