Los controles de velocidad son imprescindibles a la hora de prevenir accidentes y es por eso que la DGT ha intensificado estas navidades los controles que, a priori, hacen que moderemos nuestra velocidad por las carreteras nacionales. Son muchos los conductores que no confían en estos aparatos, alegando que en muchas ocasiones sacan fotos sin sobrepasar el límite permitido en la vía. Aunque puede haber defectos en las mediciones de velocidad de un vehículo, lo cierto es que detrás de estos “velocímetros camuflados” hay un gran fenómeno físico denominado Efecto Doppler.

Los radares te cazan gracias a la física de ondas

Supongamos un emisor de ondas que está constantemente emitiendo un sonido que varía con el tiempo (una ambulancia es el ejemplo perfecto para ilustrar esta idea). Un viandante escucha la sirena de la ambulancia pasado un tiempo desde que la ambulancia emite dicho sonido, ya que el sonido tarda cierto tiempo en recorrer la distancia que separa a ambos.

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Ahora pensemos en el paso siguiente, cuando la ambulancia ya ha avanzado una cierta distancia en la carretera (en dirección hacia el viandante). En esta ocasión, la distancia que separa a la ambulancia y al viandante será menor, pero el sonido tardará en llegar al receptor un tiempo equivalente a la suma del tiempo que la ambulancia ha tardado en avanzar dicha distancia y el tiempo que le ha costado al sonido llegar al viandante desde esa nueva posición.

La relación entre el tiempo que tarda en llegar el sonido al viandante desde cada una de las posiciones de la ambulancia anteriormente comentadas es el fundamento del efecto Doppler. Por diferentes desarrollos físicos, la resta de estos tiempos está relacionado con la frecuencia de la onda que le llega al viandante y con la velocidad de la ambulancia. Resumiendo, cuando la ambulancia se aproxima a la persona receptora, esta escucha un sonido con una frecuencia superior a la original, es decir, un sonido mucho más agudo. Por el contrario, cuando la ambulancia se aleja del viandante, este percibe un sonido mucho más grave porque la onda de la sirena que le llega tiene una frecuencia menor a la original.

Para aquellos a los que le interesen los fundamentos físicos, a continuación se muestra la fórmula correspondiente a la frecuencia que recibe el peatón. Como podéis comprobar, la frecuencia que percibe el observador ” f’ ” es mayor (sonido más agudo) que la frecuencia original ” f ” si Vo es positivo (es decir, si la ambulancia se acerca hacia el peatón).

f' es la frecuencia que percibe el observador; f es la frecuencia original; Vo la velocidad del emisor y V la velocidad de emisión del sonido.

Probablemente hayáis percibido este efecto con una ambulancia, por eso he empezado introduciendo el efecto Doppler con este ejemplo. Lo cierto es que está directamente relacionado con los radares de tráfico. ¿Os hacéis ya una idea de cómo funcionan?

Simplemente los radares emiten ondas que los vehículos reflejan al pasar por ellas. Cuando el radar detecta una onda reflejada, significa que ha pasado un coche. Luego para saber si un coche circula en exceso de velocidad, el radar comprueba (aquí viene la idea importante anteriormente comentada) la diferencia entre la frecuencia de la onda emitida y la reflejada. Tal y como hemos comentado anteriormente, se producirán más variaciones en la frecuencia cuanto mayor sea la velocidad del vehículo. ¿El radar detecta que hay más diferencia en la frecuencia que un cierto margen tolerado? Aquí es cuando un mes después te llega una carta algo desagradable a tu buzón.

Radar de velocidad instalado en la mayoría de autopistas nacionales.
Radar de velocidad instalado en la mayoría de autopistas nacionales.

El inconveniente que plantean este tipo de radares es su elevado precio. Tienen que ser muy precisos a la hora de detectar las variaciones en la frecuencia de la onda reflejada, ya que a una velocidad relativamente superior a la permitida los cambios que se producen en las ondas son muy pequeños.

Espero que hayáis entendido a la perfección cómo funcionan la mayoría de los radares que están esparcidos por toda la geografía española. Si tenéis alguna duda, ¡No dudéis en preguntar!

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