39 años han pasado desde que esta idea salió de la mente de uno de los principales divulgadores de las ciencias espaciales. Carl Sagan ideó la vela solar en 1976, con la perspectiva de que se convirtiera inmediatamente en el medio de propulsión espacial. Algo sencillo de aplicar, con unos costes mucho menores a los actuales y que seguramente significará (si el resultado es satisfactorio) un gran avance del que todas las organizaciones espaciales se aprovecharán.

¿Qué es la vela solar y como funciona?

La idea que hay detrás de este gran invento es novedosa a la par que sencilla ¿Por qué no utilizar los medios que nos proporciona en este caso el espacio exterior para movernos a través de él?  Físicamente hablando, el Sol emite una gran cantidad de partículas (electrones, protones e incluso núcleos de helio). Este flujo de partículas es lo que se denomina viento solar y de lo que se aprovecha directamente la vela solar. Estas partículas impactan directamente en la vela, impulsándola como si de una gran cometa se tratara. El viento solar no es constante, por lo que sus variaciones podrían hacer que la vela solar fracasara o por el contrario fuera todo un éxito.

El uso de este sistema a la hora de viajar por el espacio supone un ahorro del 100% en combustible, ya que no se precisará el uso de carburantes para el movimiento de las naves espaciales. Y aunque al principio pueda ser casi nula la aceleración que dichas naves adquieran, con el paso del tiempo irá aumentando ya que aunque haya variaciones en los vientos solares, la aceleración irá aumentando poco a poco.

¿Cómo se desarrollará el despliegue de la vela solar?

En junio harán diez años desde que se probó el primer prototipo de vela solar sin demasiado éxito. Un submarino ruso lanzó un misil balístico (denominado ‘Volna‘) desde el Mar de Barents con el que pretendían desplegar la primera vela solar de la historia, Cosmos 1.

Desafortunadamente, el proyecto de Planetary Society fracasó. A los 83 segundos de haber sido lanzado, un motor interno se quedo en silencio y el Volna se precipitó al mar desde 75 Km.

Planetary society, la fundación privada creada por Carl Sagan, volverá a intentarlo a pequeña escala. La primera de dos naves espaciales LightSail será la encargada de moverse gracias a este nuevo sistema. Dicha nave se montará sobre un satélite Cubesat, llevándola hasta la órbita elegida para ser lanzada.

En la imagen: Prototipo de vela solar desarrollada por la Nasa
En la imagen: Prototipo de vela solar desarrollada por la Nasa

Aunque esta misión no es muy ambiciosa, el objetivo principal es probar su correcto funcionamiento en una órbita lo suficientemente estable. Por lo que esta vez la nave espacial LightSail se quedará en una órbita próxima al planeta Tierra sin salir al espacio exterior.

Si este proyecto se lleva a cabo con éxito y se comprueba su fiabilidad y estabilidad, en 2016 se repetirá pero fuera de la órbita de la Tierra. Algo mucho mas ambicioso propio del mismísimo Carl Sagan.

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