Carlos es el primer sordo ciego español (y europeo) que ha podido ver gracias a un ojo biónico. Hasta hace poco, este hombre de 51 años solo podía comunicarse con el mundo a través de un intérprete y un lenguaje de signos táctil. Sordomudo de nacimiento y ciego desde hacía 20 años, su vida dio un giro radical. Todo comenzó en diciembre de 2.015 en el Centro de Oftalmología de Barraquer (Barcelona) donde él y otro paciente recibían el implante de retina o visión artificial. Jeroni Nadal, el cirujano responsable de las intervenciones, ha comunicado recientemente que los sujetos evolucionan favorablemente.

Jeroni Nadal

El implante, que tiene nombre propio (Argus II), es fabricado por Second Sight, una empresa procedente de EEUU. Su finalidad principal es proporcionar la estimulación eléctrica necesaria que requiere la retina para poder aumentar la percepción visual en personas invidentes.

El mecanismo de funcionamiento se basa en una microcámara, ubicada en las gafas del sujeto, que va capturando imágenes a donde el individuo dirija la mirada. Las imágenes son enviadas a un pequeño dispositivo que el paciente lleva consigo, donde son procesadas y transformadas en instrucciones o impulsos. Todo de manera inalámbrica gracias a una pequeña antena instalada en el implante.

ojo bionico

Esos impulsos estimulan las células que aún quedan sanas en la retina del paciente, llevando, a través del nervio óptico, la información al cerebro, donde se crea la percepción de patrones de luz que el sujeto aprenderá a interpretar. No es un proceso que devuelva la visión en su totalidad, pero permite diferenciar, en blanco y negro, sombras, siluetas, personas y algunos objetos.

Se trata del segundo implante que se coloca a nivel mundial y el primero en Europa. No cabe duda que estos y otros avances facilitan la vida a un sector de la población que no debe caer en el olvido. La Barraquer afirma que tiene lista de espera para futuras intervenciones, y que son muchas las personas susceptibles de beneficiarse del implante. Pero al tratarse de un proceso pionero, el coste sigue siendo muy elevado, y no disponible a todo el mundo, o a la espera de financiación.

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