Seguramente muchos de vosotros ya conozcáis a la familia Intel y su amplia gama de procesadores. Actualmente, gobiernan casi por completo el mercado de los ordenadores y, si estáis leyendo este artículo desde vuestro portátil, basta con echar la vista abajo para ver la famosa pegatina de “Intel Core Inside”.

La fama de los procesadores Intel es bien merecida, ya que otorgan un gran rendimiento y se suelen ajustar a todos los bolsillos. Sin embargo, muchos de nosotros nos hemos comprado un ordenador simplemente por llevar puesta la etiqueta “Intel Core i7”, aún sin saber las diferencias entre todos los modelos de esta gama de procesadores. No hace falta ser un gran entendido en la materia para saber cual nos conviene y cual no ya que todo depende de para que utilicemos nuestro ordenador. A continuación os explicamos las principales diferencias entre los famosos procesadores Intel Core i3, i5 e i7, y así podréis acertar de pleno con vuestro ordenador ideal sin que el bolsillo se resienta.

¿Qué es un procesador?

Lo primero de todo es definir algunos conceptos que nos pueden ir muy bien si queremos entender a la perfección las principales diferencias entre estos procesadores de Intel.

Para aquellos que no lo sepan, un procesador es el cerebro lógico de un ordenador. Sus funciones principales incluyen el manejo del sistema operativo, la ejecución de las aplicaciones y la coordinación de los diferentes dispositivos que componen el equipo. Sus dos componentes que más nos interesan son:

  1. Núcleos: Son los encargados de ejecutar las instrucciones del sistema. Como es lógico, a mayor número de núcleos, mayor capacidad de respuesta del sistema. Es decir, influyen directamente en la rapidez a la hora de ejecutar las tareas.
  2. Memoria caché: Es un elemento muy importante que en muchas ocasiones no se tiene en cuenta. Es utilizado para acelerar al máximo los accesos a la memoria RAM. En esta memoria se almacenan datos y direcciones que agilizan los procesos de cómputo y cálculo.

Intel Core i3, el procesador multitarea

Sin lugar a dudas, los ordenadores más económicos que podemos encontrar en el mercado cuentan con este procesador. Gracias a Intel, muchos usuarios pueden optar a un buen rendimiento sin dejar atrás algunas de las prestaciones computacionales más básicas.

Procesador Intel Core i3 desde una perspectiva macro.
Procesador Intel Core i3 desde una perspectiva macro.

La característica principal de este tipo de procesadores es su número de núcleos, ya que solamente cuentan con dos núcleos físicos. Es muy importante recalcar la característica de núcleos físicos ya que puede dar lugar a confusiones. Si un usuario de Intel Core i3 comprueba las características de su procesador, le saldrá que tiene 4 núcleos. Esto se debe a que este tipo de procesadores utiliza la tecnología HT, la cual permite obtener una serie de núcleos virtuales a través de unos núcleos físicos. Es decir, los procesadores Intel Core I3 nos ofrecen la posibilidad de trabajar en paralelo con cuatro núcleos, aunque todas las tareas las lleven a cabo los dos núcleos físicos que realmente existen. En total, los procesadores i3 nos ofrecen (como máximo) velocidades que rondan los 3.40 GHz y 3MB de caché.

La utilidad de que simule dos núcleos es la capacidad multitarea. Gracias a la virtualización de dos núcleos, el sistema es capaz de manejar más información en paralelo y ejecutar un mayor número de aplicaciones al mismo tiempo, característica principal que nos ofrecen sistemas operativos como Windows o Linux. Es decir, este tipo de procesadores son idóneos para aquellos usuarios que quieran un ordenador económico, versátil y sin una capacidad de cómputo profesional. Su precio medio gira en torno a los 400€.

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Intel Core i5: Adiós a las prestaciones modestas

Lo primero que nos llama la atención de este tipo de procesadores son sus cuatro núcleos reales. Puede parecer algo normal hoy en día, pero si comparamos este tipo de procesadores con los i3, la diferencia es enorme. Aunque su velocidad de funcionamiento máxima tampoco supere los 3.40 GHz, al dejar de lado los núcleos virtuales su capacidad aumenta considerablemente.

Además, Intel ha dotado a la familia i5 con una memoria caché mayor (8 MB de caché), por lo que los accesos a la memoria RAM aún nos proporcionan una mejor experiencia de trabajo. Puede parecer muy poca memoria, pero si indagamos en ella nos encontramos con que somos capaces de almacenar (aproximadamente) un total de 500.000 direcciones de memoria.

Arquitectura interna de un procesador Intel Core I5.
Arquitectura interna de un procesador Intel Core I5.

También se ha incluido la tecnología Turboboost, una excelente idea que proporciona un aumento de la velocidad de los núcleos en caso de que algún software lo necesite por razones de procesamiento. Además su precio no es mucho mayor que el de los procesadores de la gama i3, ya que se encuentra en torno a los 500€ de media.

Sin lugar a dudas, los ordenadores con este tipo de procesadores son idóneos para aquellos usuarios que utilicen programas más avanzados o videojuegos algo potentes, obviamente sin dejar de lado la capacidad multitarea de su hermano pequeño i3.

Intel Core i7, la joya de la corona

La mayoría de los ordenadores de alta gama cuentan con uno de estos procesadores. Su precio medio oscila entre los 800€, por lo que no es apto para todos los bolsillos. Sin embargo, tampoco todos los usuarios necesitan este tipo de procesadores, ya que sus prestaciones están muy por encima del software que utilizan.

Comparación de los procesadores Intel de sexta generación.
Comparación de los procesadores Intel de sexta generación.

En esta ocasión, los procesadores i7 pueden llegar a tener una arquitectura formada por 8 núcleos reales. Una gran capacidad de procesamiento que hará funcionar cualquier programa sin que el ordenador se ralentice lo más mínimo. Su frecuencia de trabajo puede llegar hasta los 3,5 MHz, algo mayor que la de los procesadores anteriores pero que ,contando con el doble (o el cuádruple) de núcleos, es más que suficiente.

Obviamente, Intel no solo pensó en el número de núcleos, ya que su memoria caché ha sido aumentada hasta los 15 MB. Si juntamos este considerable aumento de caché y los ocho núcleos, el resultado es excelente. Al ser uno de los mejores procesadores que existen en el mercado, su aplicación se extiende hasta muchos laboratorios científicos gracias a su alta capacidad de procesamiento de datos. Además, incluye numerosas tecnologías de ahorro de energía, minimizando al máximo el número de núcleos utilizados en cada momento.

 Espero que, gracias a este artículo, podáis opinar más en detalle sobre los procesadores y las tecnologías en general. Si seguís teniendo dudas sobre los procesadores, ¡no dudéis en preguntarnos!

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