Al contrario de los que mucha gente cree, en las ambulancias (sobre todo las de Soporte Vital Avanzado) no se transporta sangre. Esto es debido a que la sangre es un tejido extremadamente delicado y su transporte (el estrés que causa éste) pueden dañar los glóbulos rojos y alterar la composición química del producto. Esto ha constituido un axioma que ha perdurado durante mucho tiempo en la medicina de emergencias aunque, un reciente estudio publicado en el Journal of Trauma and Acute Care Surgery echa a abajo este mito, abriendo la puerta al transporte de sangre tanto en ambientes civiles como militares.

El estudio simuló el transporte de 20 unidades (de unos 450 c.c. cada una) de sangre humana, de 7 días de antigüedad, a la que se sometió a diversas pruebas que simulaban un estrés similar al que se someterían en caso de ser transportadas por unidades de operaciones especiales desplegadas en combate. Las pruebas consistieron en el lanzamiento en paracaídas desde 30.000 pies de altura (unos 10.000 metros) y repetidas marchas de 12 horas de duración a 48º de temperatura y 9% de humedad. Por supuesto, estas bolsas de sangre fueron transportadas en contenedores fríos espaciales.

El resultado fue revelador, después de las pruebas no hubo un daño importante a los glóbulos rojos y no tuvieron lugar alteraciones bioquímicas de relevancia, por lo que al final del estudio la sangre no había sufrido cambios significativos y se consideró que era segura y útil para ser transfundida a un herido de gravedad.

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