Un caso de difteria en un niño de seis años en Cataluña ha hecho saltar todas las alarmas, no se daba un caso de esta enfermedad desde el año 1986 y todo debido a que los niños estaban vacunados. Hasta ahora. Este es un tema que nos preocupa a todos, incluidos a los padres que no quieren vacunar a sus hijos. Hemos tocado este tema otras veces en nuestro blog pero aún así queremos aportar nuestro granito de arena en este debate. Desgraciadamente ahora el niño enfermo de difteria se encuentra en estado crítico, debatiéndose entre la vida muerte, debido a que las toxinas que produce la bacteria Corynebacterium diphtheriae han atacado su corazón. No puedo imaginar el sufrimiento de sus padres al ser consciente de haber tomado una mala decisión sobre la salud de su hijo. Esperemos que este caso y toda la información que se está generando a su alrededor de como resultado un descenso en el número de niños que no son vacunados.

El movimiento antivacunas

Todo este revuelo nace el año 1998 de manos de Andrew Wakenfield, que publicó un controvertido y criticado artículo en la prestigiosa revista médica The Lancet donde, después de examinar a tan sólo 12 niños con autismo, llego a la conclusión de que la vacuna triple vírica (que protege contra el sarampión, la rubeola y la parotiditis) era la responsable de su estado. De hecho, en ese artículo se inventa la relación entre esta vacuna y el autismo que según este individuo está causada por la presencia de mercurio en el fármaco. Esta relación, acogida de forma tremendamente escéptica por la comunidad científica, no se ha podido demostrar nunca en laboratorio y tampoco ha sido demostrada mediante estudios estadísticos.

El movimiento anti vacunas ha calado en un gran número de padres en nuestro país, si tenemos en cuenta el porcentaje relativo de ellos con respecto al total significa que el 96% de los niños están cubiertos por vacuna lo que nos arroja una escalofriante cifra de un 4% de niños que están absolutamente desprotegidos contra muchas enfermedades que han sido vencidas desde hace más de 50 años como por ejemplo la polio.

A pesar de disponer de una gran cantidad información, el número de padres que no están vacunando sus hijos ha subido de forma importante en los últimos años, tan sólo en Estados Unidos el índice de vacunaciones cayó del 92% al 85% en 10 años y los casos de sarampión, una enfermedad radicada en América, se han disparado en el último año.

 Los beneficios de la vacunación

Tenemos la suerte de vivir en el primer mundo donde las vacunas se regalan en los centros de salud, no tenemos ni que pagar por ellas, ni tenemos que estar pendientes a ver si en una ONG viene a regalarlas como ocurre en el tercer mundo. Deberíamos valorar muy positivamente este hecho ya que sólo el 4% de los niños que viven en el planeta reciben las 11 vacunas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y más de 22 millones de niños en el mundo no recibe ni las vacunas más básicas.

Se estima que cada año entre 2 y 3 millones de niños mueren en todo el mundo por enfermedades que podrían ser evitables con vacunas. Y ante estas inyecciones se han erradicado grandes enfermedades que han matado a millones de personas en épocas pasadas nos referimos a la viruela, el tétanos, la polio, el sarampión…

Los casos de difteria en España prácticamente desaparecieron con la llegada de las vacunas

Como bien sabemos, los fármacos y las intervenciones médicas tienen riesgos, riesgos que son extremadamente bajos y que están muy controlados, un riesgo que es minúsculo en este caso, menos de una persona afectada por millón de personas vacunadas. Es mucho más razonable someterse a una vacunación que dejar a su hijo desprotegido y a merced de cualquier bacteria o virus que pueda causarle un grave problema de salud, es algo que se conoce desde hace más de un siglo.

Y no, no hay ninguna conspiración mundial oculta tras las vacunas, ¿O tal vez si? La conspiración que busca erradicar todas las bacterias y virus que nos amenaza para aumentar la esperanza de vida y salvar la mayor cantidad posible de vidas de niños.

Yo tambien soy enfermero y creo en la eficacia de las vacunas. VACUNA A TU ***** HIJO!

Y no te dejes llevar por cuatro imbéciles que no saben de lo que están hablando.

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